
El observatorio espacial Herschel de la ESA (Agencia Espacial Europea), ha detectado a través de infrarrojos un furioso viento de gas molecular, de velocidad 1000 km/s, que se aleja rápidamente de algunas galaxias. Estas intensas tormentas podrían ser responsables de dejar a las galaxias sin gas, debido a la gran intensidad y fuerza con la que actúan. Además, se sospecha que podría frenar en seco la formación de nuevas estrellas ya que, según señalan los expertos, éstas se formarían a partir de este gas y polvo interestelar y al producirse dicha tormenta en una galaxia, ésta queda despojada de dicho polvo y gas.
Las observaciones realizadas han mostrado que estas galaxias llegan a perder al año 1200 veces la masa del Sol. Estas tormentas se dan concretamente en aquellas galaxias que tienen núcleos galácticos activos.